Para el buen ejercicio de la Psicoterapia, la supervisión es esencial, tanto en el proceso de formación, como en el entrenamiento y actualización continua que todo terapeuta debe tener a lo largo de su ejercicio profesional.

En el Modelo Sistémico, la supervisión tiene una importancia fundamental y algunas particularidades que la distinguen de otros modelos de supervisión, pues los programas de formación de terapeutas familiares y de parejas se estructuran sobre un núcleo práctico de actividad clínica.

Por lo tanto, siempre involucra la supervisión de casos a partir de los cuales se va desarrollando el aprendizaje y entrenamiento de habilidades. La piedra angular de un programa de formación en terapia familiar es la práctica terapéutica supervisada de familias y parejas.

La particularidad de la formación que imparte el Instituto Chileno de Terapia Familiar está dada por la integración de la teoría, la práctica y la persona del terapeuta en programas que articulan estos aspectos en la supervisión. Por tanto, la supervisión que realizamos, además del  foco en el sistema consultante- familia o pareja- incluye el foco en el terapeuta, en sus recursos y en los aspectos personales de éste  que aparecen como relevantes en cada uno de los casos supervisados. Concordantemente con lo contextual del modelo, incluye además al supervisor como un observador participante del proceso de supervisión.

La complejidad de la tarea de supervisión nos llevó a desarrollar hace ya varios años un programa de formación de supervisores, que en su sexta versión, ofrece a los terapeutas, de Santiago y de regiones, que tienen el entrenamiento y la experiencia clínica suficiente, que puedan avanzar en el desarrollo de las competencias que requiere el ejercicio de la supervisión sistémica.